El panorama agrícola en el Perú ha dado un giro decisivo. La Comisión Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) ha oficializado la activación del estado de «Alerta de El Niño Costero 2026», señalando que el desarrollo de este fenómeno se iniciaría a partir de marzo, extendiéndose hasta noviembre del mismo año. A diferencia de proyecciones anteriores, el ENFEN advierte que, si bien predominarán condiciones cálidas débiles, el evento podría alcanzar una magnitud moderada en julio, elevando el riesgo para los cultivos de la costa.
De acuerdo al Comunicado Oficial ENFEN N° 03-2026, las condiciones cálidas en la región Niño 1+2 (costa peruana) son inminentes. Mientras que en el Pacífico central se espera una condición neutra hasta mayo, a partir de junio se prevé el desarrollo de El Niño con magnitud débil. Sin embargo, para la costa norte del Perú, el impacto será inmediato, con temperaturas del aire por encima de lo normal y un calentamiento marino que afectará los ciclos biológicos de los cultivos.
El pronóstico para el trimestre febrero – abril 2026 es ahora más severo. Se indican precipitaciones entre normales a sobre lo normal en la costa norte, resaltando que no se descartan episodios de lluvias de moderada a fuerte intensidad durante marzo y abril.
En cuanto a la hidrología, el ENFEN prevé que predominen caudales sobre lo normal en la vertiente del Pacífico, con una advertencia explícita sobre eventos de crecidas repentinas de los ríos. Esta situación exige que los productores en Perú aseguren sus sistemas de drenaje y refuercen la sanidad vegetal ante el exceso de humedad.
Las lluvias de marzo y abril en la zona norte del país crearán el ambiente ideal para el desarrollo explosivo de enfermedades fúngicas y el estrés por encharcamiento. La transición rápida a condiciones cálidas acelerará la presión de plagas, obligando a los ingenieros agrónomos a pasar de un monitoreo pasivo a una intervención directa y preventiva.
Con la Alerta de El Niño Costero 2026 activa, la ventana de prevención se ha cerrado y entramos en fase de protección activa. Desde Farmex, recomendamos las siguientes soluciones estratégicas para mitigar los efectos de las lluvias y el calor:
En un escenario de incertidumbre climática como el que plantea El Niño Costero 2026, queda demostrado que la capacidad de respuesta del agricultor depende directamente de su anticipación. No debemos esperar a observar los primeros síntomas de estrés o infección para actuar; la mejor defensa para salvaguardar la producción y asegurar la rentabilidad es, sin duda, la prevención estratégica. Implementar un programa fitosanitario y nutricional robusto antes de que las anomalías alcancen su pico en julio marcará la diferencia entre una cosecha perdida y una exitosa en el complejo valle agroindustrial del Perú.