El hongo Cladosporium se ha consolidado como una de las amenazas fitosanitarias más importantes para la citricultura en Perú, afectando la calidad comercial de la fruta destinada a exportación. Según la más reciente edición de Citrinotas, el manejo de este patógeno oportunista, responsable de la «mancha de hollín», requiere un enfoque integral y permanente que abarca desde el campo hasta la poscosecha para ser efectivo.
La investigación ha sido fundamental para entender esta problemática. Ya que identificó a la especie Cladosporium ramotenellum como el agente causal de las manchas negras superficiales que provocaron graves rechazos en exportaciones de mandarinas peruanas en campañas anteriores. El informe revela que la infección se inicia en el campo, en frutos inmaduros, pero los síntomas se manifiestan durante el transporte y almacenamiento en frío, ya que el hongo aprovecha microlesiones en la corteza, principalmente por daño por frío, para desarrollarse.
El control efectivo de Cladosporium comienza en el campo. Los especialistas del Departamento Técnico de ProCitrus, citados en el boletín, señalan que su incidencia se ha intensificado en las últimas campañas, especialmente en la zona sur y norte chico de Perú. Su aparición está estrechamente relacionada con:
Para mitigar estos riesgos, Citrinotas recomienda un manejo agronómico preventivo que incluye podas adecuadas para mejorar la ventilación, la eliminación de hojarasca para reducir el inóculo y el uso estratégico de productos como aceites minerales, azufre y óxido cuproso.
Una vez que la fruta llega a la planta de empaque, el manejo poscosecha es crucial para frenar el desarrollo de Cladosporium. El boletín informa sobre las soluciones testeadas, que se centran en tres vías:
La combinación de estas estrategias ha logrado disminuir la incidencia de la mancha marrón y reafirma que la gestión poscosecha es clave para contener patógenos emergentes.