La producción de arándanos en Perú enfrenta una amenaza dual cada vez más preocupante: la combinación de la roya y el oidio. Según un reciente informe de Redagrícola, estas dos enfermedades fúngicas, aunque con características distintas, pueden coexistir y potenciarse, generando un desafío complejo para los productores y poniendo en riesgo la sanidad y el rendimiento del cultivo. El manejo efectivo de la roya y oidio en arándanos se ha convertido en una prioridad para el sector.
La roya, causada principalmente por el hongo Naohidemyces vaccinii en Perú, es una enfermedad agresiva que provoca una severa defoliación en la planta. Sus síntomas más característicos son la aparición de pústulas de color anaranjado en el envés de las hojas, las cuales liberan una gran cantidad de esporas que se diseminan fácilmente por el viento. Esta pérdida de follaje debilita la planta, ya que desvía su energía para reponer las hojas caídas en lugar de destinarla al desarrollo y calidad de la fruta. Condiciones de alta humedad relativa y temperaturas por debajo de los 20°C, comunes en zonas como Trujillo, favorecen su desarrollo explosivo.
Por otro lado, el oidio (Microsphaera vaccinii), también conocido como «polvillo» o «gravilla», se manifiesta como manchas blanquecinas o un polvo ceniciento en las hojas, aunque en Perú también ha mostrado síntomas atípicos como manchas rojizas llamativas. A diferencia de la roya, el oidio puede prosperar en condiciones más secas y se ha convertido en un problema principal en regiones como Piura y Olmos. Si no se controla a tiempo, puede afectar la capacidad fotosintética de la planta y, en casos severos, debilitar los brotes y afectar la calidad del cultivo.
El verdadero reto, como destaca Redagrícola, es que la roya y oidio en arándanos requieren condiciones diferentes para prosperar, pero pueden presentarse de manera simultánea o secuencial en un mismo fundo, complicando las estrategias de control. Mientras la roya prefiere la humedad, el oidio avanza en ambientes más secos, lo que obliga a los agricultores a mantener una vigilancia constante y adaptar sus programas fitosanitarios.
El fitopatólogo Andrés France advierte que el control de ambas enfermedades debe ser temprano para ser efectivo, ya que tienen múltiples ciclos en una sola temporada y sus inóculos se diseminan con gran facilidad. Un manejo inadecuado de la roya y oidio en arándanos puede llevar a pérdidas económicas significativas. La clave es un enfoque integrado que combine monitoreo constante, prácticas culturales adecuadas y el uso estratégico de fungicidas, tanto biológicos como químicos, para combatir esta peligrosa alianza. La gestión de la roya y oidio en arándanos es fundamental para la sostenibilidad del cultivo.
El éxito en el manejo de la alianza entre roya y oídio en arándanos radica en la rotación estratégica de fungicidas con distintos modos de acción (grupos FRAC), lo cual es crucial para la prevención de resistencias. Productos basados en la química de Triazoles y Estrobilurinas son esenciales en este programa.
Una opción fundamental para la rotación es ORCHESTRA, formulado con Difenoconazol (250 g/L), un fungicida sistémico del grupo de los Triazoles. Está registrado para el cultivo de arándano, siendo efectivo tanto contra el Oídio (Microsphaera vaccinii) como contra la Roya (Naohidemyces vaccinii). Se recomienda su aplicación a una dosis de 0.35 L/ha, utilizándose de forma preventiva o curativa dentro del plan de manejo fitosanitario.
Para situaciones que demandan una acción más robusta y un doble frente antiresistencia, se encuentra AZOBIN TOP. Este producto combina dos ingredientes activos: Azoxystrobin (200 g/L – Estrobilurina) y Difenoconazole (125 g/L – Triazol), proporcionando un amplio espectro de control. En arándano, está específicamente registrado para combatir tanto el Oídio (Microsphaera vaccinii) como la Roya (Naohidemyces vaccinii), con una dosis sugerida de 0.6 L/ha. Además, es importante destacar que posee un Período de Carencia (PC) de solo 3 días. Esto permite flexibilidad en las aplicaciones cercanas a la cosecha.
Complementando el programa, el fungicida ORION 25 EW, a base de Tebuconazole (250 g/L), otro Triazol sistémico de contacto y acción curativa, es una herramienta valiosa. Este fungicida tiene uso registrado en arándano específicamente para el control del Oídio (Microsphaera vaccinii). La dosis recomendada se sitúa en un rango de 0.4 a 0.5 L/ha. Y se debe aplicar al momento de la aparición de los primeros síntomas. O cuando las condiciones ambientales sean favorables para el desarrollo del patógeno.
Finalmente, es vital que el agricultor adhiera rigurosamente a la rotación de estos productos con otros de distintos grupos químicos (FRAC) para asegurar la eficacia a largo plazo. Asimismo, se debe aplicar únicamente las dosis señaladas en los respectivos cuadros de uso para evitar cualquier riesgo de fitotoxicidad en el cultivo.