La disponibilidad de molibdeno en frutales es esencial para la productividad y calidad de las cosechas, especialmente en especies altamente sensibles como cítricos, manzanos, perales y algunos frutales de hueso. Este micronutriente juega un papel insustituible en el metabolismo del nitrógeno y está directamente vinculado con la floración, el cuajado y el desarrollo de frutos. La deficiencia de molibdeno se presenta con mayor frecuencia en suelos ácidos y pobres en materia orgánica, causando síntomas como clorosis intervenal, crecimiento atrofiado y reducción en la floración, lo que afecta el rendimiento comercial y la calidad del fruto.
El molibdeno participa activamente en las enzimas nitrogenasa y nitrato reductasa, responsables de la fijación biológica de nitrógeno y la transformación de nitratos en compuestos aprovechables por la planta. Cuando hay déficit de este elemento, los frutales no logran asimilar adecuadamente el nitrógeno disponible, presentando síntomas visuales como hojas cloróticas, ramas de menor tamaño y frutos pequeños y mal formados. Los cultivos más afectados son los cítricos y los frutales de pepita, pero también se observa sensibilidad en melocotoneros, ciruelos y cerezos, entre otros.
La disponibilidad de molibdeno depende principalmente del pH del suelo, siendo más baja en suelos ácidos (pH menor a 6.5). La materia orgánica, la textura y la posibilidad de lixiviación también juegan un papel determinante. Es fundamental que el productor realice análisis periódicos y establezca estrategias como el encalado para evitar la inmovilización del molibdeno, incorporación de compost, fertilización foliar y fertirrigación en sistemas de riego por goteo.
Para suplir las demandas de molibdeno en frutales y maximizar la calidad de la producción, se recomienda el uso de MaxiFrut, fertilizante líquido foliar y radicular, que integra molibdeno soluble junto con otros micronutrientes esenciales. MaxiFrut favorece la floración, induce cuajado homogéneo y mejora el calibre de los frutos, siendo ideal para aplicaciones desde la cuaja y durante la fase de crecimiento del fruto. Su formulación concentrada, compuesta por 0.028% de molibdeno soluble, permite una rápida absorción y alta eficacia en frutales como vid, cítricos, olivos y paltos.
Se debe aplicar MaxiFrut en dosis de 0,5 a 1 litro por cada 200 litros de agua en aplicaciones foliares y de 7 a 10 litros por hectárea vía riego, preferentemente en los momentos más frescos del día. El producto es seguro, no fitotóxico y compatible con la mayoría de programas de manejo nutricional, ayudando a superar los efectos negativos de la deficiencia de molibdeno y asegurando la obtención de frutas con mejor color, sabor y tamaño.
Fuente: Portalfruticola