Recomendaciones clave para la campaña de uva de mesa 2025 – 2026

Recomendaciones clave para la campaña de uva de mesa 2025 – 2026

La campaña de uva de mesa 2025 – 2026 se perfila como un ciclo desafiante que exigirá a los ingenieros agrónomos peruanos un nivel de precisión técnica superior, basado en el análisis crítico de los errores del pasado. Según lo expuesto por Luis Garavito en el 2do Congreso Internacional de la Uva de Mesa (CIUM 2025), el 80% del éxito productivo en zonas como Ica y Piura dependerá de la gestión hídrica y la lectura climática anticipada. Para los profesionales del agro en Perú, esta temporada no permite improvisaciones; requiere una integración perfecta entre el manejo fisiológico de la vid y un programa fitosanitario robusto que asegure la calidad exportable.

Gestión climática y riego como pilares

En el contexto de la campaña de uva de mesa 2025 – 2026, el riego es la variable de mayor impacto sobre vigor, cuajado y calidad, especialmente bajo escenarios de años húmedos y veranos más cálidos en Perú desde 2023. Un mal manejo hídrico agrava corrimiento, racimos pequeños y desbalances nutricionales, por lo que se recomienda monitoreo de humedad de suelo, curvas de tensión y adaptación de láminas a pronósticos de lluvia. Evitar la poda temprana y ajustar el momento al reposo vegetativo real permite brotes más vigorosos y homogéneos, reduciendo problemas de baja acumulación de Brix observados en variedades como Ivory.​

Nutrición y fisiología bajo estrés

En la vid de mesa, Garavito destaca el papel del nitrógeno, fósforo y potasio como macronutrientes, y del hierro, boro, zinc, manganeso y magnesio como micronutrientes clave en fotosíntesis, formación de flor, cuajado y estructura de piel. Bajo escenarios de calor y variaciones extremas de temperatura, la fotosíntesis se reduce, por lo que el foco debe estar en desarrollar hojas más grandes, funcionales y bien nutridas, apoyadas en buenos niveles de Zn, Fe, Mn y un potasio que actúe como osmoregulador en la apertura y cierre estomático y en la terminación de la fruta.

Este enfoque fisiológico crea el contexto ideal para integrar bioestimulantes y fertilizantes órgano-minerales como Maxbio algae, KAMAB 26 y Terra-Sorb foliar, que ayudan a la planta a sostener su metabolismo y expresar su potencial genético durante la campaña de uva de mesa 2025 – 2026 en las principales zonas productoras de Perú.

Bioestimulación con extractos de algas

Un eje importante para esta campaña es el uso de bioestimulantes a base de algas marinas pardas del género Lessonia, como Maxbio algae, con alta materia orgánica (≈95%), nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, manitol y fitohormonas tipo auxinas. Maxbio algae actúa como fortificante en momentos de estrés ambiental y fisiológico, regulando el crecimiento y la división celular, mejorando la estructura de la planta, el vigor, el desarrollo radicular, la formación de yemas florales y el crecimiento de los frutos.

En vid de mesa, Maxbio algae recomienda 1,5 kg/ha en 3 aplicaciones: primera con brotes de 15 cm, segunda con brotes de 40 cm y tercera con la inflorescencia hinchada. Este calendario se alinea con la fase en la que el parrón define su arquitectura y potencial productivo en la campaña de uva de mesa 2025 – 2026, favoreciendo brotaciones más uniformes, mejor cuajado y frutos más homogéneos, además de activar mecanismos de resistencia sistémica adquirida (SAR) frente a plagas, enfermedades y estrés.

Manejo de fisiopatías y calidad de fruta

Para sostener la calidad de baya y la condición poscosecha, resulta estratégico el uso de fertilizantes órgano-minerales líquidos como KAMAB 26, que aportan nitrógeno nítrico (15%), potasio (7,5% K₂O), calcio (15% CaO), magnesio (3% MgO), boro, carbono orgánico y aminoácidos libres en formulaciones 100% solubles. KAMAB 26 está diseñado para corregir trastornos fisiopáticos y nutricionales que afectan la calidad, mejorar el control del estrés oxidativo y retrasar la senescencia prematura, la deshidratación y el pardeamiento de frutos, factores críticos para la vida de anaquel de la uva de mesa peruana.

En vid de mesa, la recomendación es:

  • Uso preventivo a 4 kg/ha, con 2 a 4 aplicaciones desde crecimiento de bayas hasta inicio de pinta, para prevenir “palo negro”, bayas acuosas y racimos débiles, mejorando a la vez la condición poscosecha.
  • Uso curativo a 6 kg/ha, con 2 a 4 aplicaciones desde inicio de pinta hasta frenar síntomas, cuando ya se observan problemas de firmeza o textura.

Integrar KAMAB 26 en la campaña de uva de mesa 2025 – 2026 permite reducir mermas comerciales y mejorar la aceptación en mercados de destino, al reforzar firmeza, piel y capacidad de almacenamiento en frío.

Manejo del estrés abiótico con aminoácidos foliares

Para enfrentar calor, alta radiación, variaciones de humedad y otros factores de estrés abiótico, Terra-Sorb foliar se posiciona como una herramienta clave. Es un fertilizante foliar líquido a base de L-α-aminoácidos de hidrólisis enzimática (9,3% de aminoácidos libres), nitrógeno orgánico, materia orgánica (14,8%) y micronutrientes como boro, manganeso y zinc. Sus aminoácidos libres penetran rápidamente en el tejido foliar, incrementan la actividad fotosintética y el contenido de clorofila, y regulan numerosos procesos metabólicos, ayudando a que la vid mantenga su metabolismo activo pese a los choques ambientales típicos de la costa peruana.

Terra-Sorb foliar recomienda 2 a 4 aplicaciones de 400–600 mL/200 L (2–3 L/ha) en períodos críticos: inicio del desarrollo foliar (con suficiente masa verde), prefloración y caída de pétalos, y durante el desarrollo de racimos y bayas. En la campaña de uva de mesa 2025 – 2026, estas aplicaciones funcionan como un “seguro fisiológico”, manteniendo activo el follaje que soporta el llenado de frutos y mejorando la resiliencia del cultivo frente al estrés abiótico.

Recomendaciones finales para la campaña 2025 – 2026

En línea con las apreciaciones de Garavito y la información técnica disponible, las recomendaciones para los ingenieros agrónomos peruanos en la campaña de uva de mesa 2025 – 2026 son:

  • Revisar de forma crítica las campañas anteriores, ajustando carga de racimos, momento de poda y diseño de riego para no repetir errores de brotes débiles, corrimiento y baja acumulación de Brix.
  • Gestionar el riego como el eje del 80% del éxito, con monitoreo de humedad, adaptación a pronósticos de lluvia y prevención de excesos que potencien problemas fisiológicos y sanitarios en la costa de Perú.
  • Incorporar Maxbio algae en brotación y prefloración (1,5 kg/ha en 3 aplicaciones) para estructurar plantas vigorosas, con buena yema y alto potencial productivo, fortaleciendo además los mecanismos naturales de defensa.
  • Utilizar KAMAB 26 entre crecimiento de bayas e inicio de pinta (4–6 kg/ha, en esquema preventivo o curativo) para prevenir y corregir fisiopatías, mejorar firmeza, piel, condición poscosecha y prolongar la vida de anaquel de la uva peruana.
  • Aplicar Terra-Sorb foliar (2–3 L/ha en 2–4 aplicaciones) en ventanas de máximo estrés abiótico y fuerte crecimiento vegetativo, para sostener fotosíntesis, clorofila y capacidad de recuperación del follaje durante toda la campaña de uva de mesa 2025 – 2026.

Fuente: Mundoagro

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